Es una idea pésima.

Indultar a Fujimori es traicionar a quienes votaron por PPK para que no gane Keiko y evitar que, entre otras cosas,indulte a su padre. Es quedarse sin soga ni cabra; es esperar que alguien te felicite por el gol que acabas de meter en tu propio arco cuando con seguridad tu equipo te dará la espalda y el contrario celebrará burlándose de ti. Si el entorno presidencial cree que indultando a Fujimori su “bankada” los va a dejar trabajar en paz, está soñando.

Entiendo la urgencia: el fujimorismo –a través de Galarreta y Bartra– ya se anima a cuestionar la legitimidad de PPK sin decir “fraude” (aún).

Mejor, ¿por qué no mandar a su casa a Fujimori en una suerte de arresto domiciliario, aunque haya que inventar el marco jurídico? Además, el indulto no procede, pues ni el secuestro ni las violaciones graves a los DD.HH. se pueden indultar.

Compartir ahora es fácil... hazlo ya!