Alemania aplastó 7-1 a Brasil y se clasificó para la final del Mundial 2014 El equipo de Löw fue una máquina goles en el Mineirao y escribió la página más triste en la historia del fútbol brasileño. Espera a Argentina u Holanda.

 

¿Mineirazo? ¿Alemaniazo? Hemos presenciado una de las mayores humillaciones en la historia del fútbol. Alemania rozó la perfección y ridiculizó a Brasil a su mínima expresión con un juego sublime, de toque, de presión, de búsqueda de espacios, de líneas cortas, de una técnica y táctica muy superior a su rival. Porque Alemania, no solo superó a Brasil desde el aspecto individual y grupal: su proyecto de ocho años con Joachim Low a la cabeza, comenzó a rendir sus frutos.

No hay lógica. Cuando uno comienza a ver fútbol desde pequeño, le inculcan que en este deporte no existe la lógica. Y esta frase, encontró su punto más alto en la paliza de Alemania. Hoy se escribió una de las más grandes paradojas de la historia: Brasil, el más ganador de los Mundiales, no pudo alcanzar la gloria como local en dos ocasiones. Pero lo de hoy, no se acerca en nada al Maracanazo.

Goles y exhibición. Lo de Alemania fue una exhibición placentera, orgásmica, única. Toni Kroos tuvo un partido consagratorio: quitó, entregó, jugó y corrió con inteligencia. Alemania, sacó provecho y consolidó los ocho años que lleva de trabajo con Joachim Low. Desde el Mundial de 2006 buscaron cambiar su identidad para jugar y la formación de jugadores con intención de jugar, de tener la pelota, explotó en el Mineirao de Belo Horizonte. Thomas Müller, Miroslav Klose, Toni Kroos (2), Sami Khedira y André Schürrle fueron autores de una reingeniería alemana. Los cinco escribieron con sus anotaciones, la humillación más dolorosa en contra del mejor equipo de los Mundiales. El tanto de Oscar solo decoró el marcador.

Klose y el récord. Miroslav Klose se merece un párrafo aparte. El delantero se convirtió en el máximo goleador de los Mundiales, en la casa de su rival y con una victoria exultante. Ronaldo, que comentaba el partido para una cadena televisiva, no pudo evitarlo. El atacante de la Lazio, llegó a 16 tantos, jugó su cuarta semifinal consecutiva y conspiró contra el anfitrión, inmortalizando su leyenda.

Llanto que vale. En Sudáfrica 2010, Alemania perdió la semifinal ante España. Las lágrimas de Neuer, Ozil, Khedira, Lahm, tenían un significado escondido. Aún el proyecto necesitaba un poco más de trabajo. Necesitaba un resultado categórico, que marque un antes y un después en este deporte. Alemania, consiguió dar un salto de calidad y reivindicó la idea del proyecto a largo plazo. La postal del gol de Oscar manifestó la intención de Alemania: vas ganando 7-0 y el equipo tenía casi 8 hombres en campo de Brasil. Nunca renunció a seguir atacando. Ganó la reivindicación de este juego.

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